FICG31 | Catálogo de Películas - page 298

300
JAP
Cuando la televisión inicia su ex-
pansión en la década de los 60, uno
de sus efectos es que el cine debe
de modificar sus contenidos. La te-
levisión mata varios géneros cine-
matográficos como el
western
y la
comedia musical en el caso de los
Estados Unidos;
en México, la primer escara-
muza provoca la desaparición del gran melodrama
fílmico ante la popularidad de las telenovelas.
El efecto fue mundial, muchos productores y
cineastas entienden que ante la competencia de
las imágenes en movimiento consumidas en casa,
deben ofrecer lo que la televisión no puede.
Un primer movimiento es que las historias
fílmicas describen en una tendencia creciente con-
flictos de adultos: la pérdida de la pasión amorosa/
sexual, la infidelidad, el tedio cotidiano y, en varios
casos, el incesto. Ante estos contenidos, cada
sociedad las enfrentará de diversas maneras; en el
caso mexicano muchas de esas películas sufrirán
cortes, mutilaciones y, a veces, abierta censura.
En otros países se abre la puerta para la plena
y abierta difusión de escenas eróticas. Suecia y
Dinamarca preceden a lo que posteriormente será
conocido como cine porno. Sin embargo, el fenó-
meno más radical de ese periodo fue el que ocurre
en Japón, donde un grupo de cineastas filma un
conjunto de historias donde el registro de la expe-
riencia sexual era importante, pero no era lo único
que ocurría en la pantalla. Hay una clara construc-
ción de personajes atrapados en el pasmo de lo
cotidiano y donde lo sexual era un catalizador.
Cineastas como Tatsumi Kumashiro (1927 y con
37 películas en su trayectoria), Hideo Gosha (1929-
1992, 26 películas), Noboru Tanaka (1937-2006,
27 películas), Takashi Ishi (1946, 33 películas) le
dieron a su cine lo que se puede definir como una
perspectiva profundamente nacional.
Dentro de los distintos estilos que ocurrieron, el
cuerpo más importante es lo que se conoce como
el Roman-Porno y cuyas características son que se
filman al menos tres escenas sexuales, que la pe-
lícula tiene al menos una hora de duración, que el
rodaje debe de ser de una semana y tener un pre-
supuesto limitado. Sobre estas líneas los directo-
res más inspirados logran ofrecer un notable retra-
to sobre el estado que tenían las relaciones entre
los hombres y las mujeres, logrando en los mejores
ejemplos ofrecer personajes con un definido perfil
psicológico en torno a los roles de la sumisión, la
posesión y la necesidad física del placer.
No podemos no pensar que ese contexto es el
propicio para
El imperio de los sentidos
(1976, Na-
gisa Oshima), obra clave de la sexualidad humana.
Cine
erótico
japonés
1...,288,289,290,291,292,293,294,295,296,297 299,300,301,302,303,304,305,306,307,308,...372