FICG31 | Catálogo de Películas - page 204

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SZ
De acuerdo a las estadísticas, la
Confederación Helvética tiene menos
de 9 millones de habitantes; su
producción anual de películas rebasa
las 100 producciones y se divide
en tres idiomas (y por lo tanto
en diversas formas culturales y
vivenciales) que son el alemán,
el francés y el italiano.
Esta diversidad lingüistica supondría que
su producción tiende a la fragmentación, la
atomización y, sobre todo, la regionalización. A
pesar de esas características la cinematografía
suiza es, desde hace décadas, un modelo
de recuperación económica y proyección
internacional.
Una parte de su éxito se debe a una de sus
mejores políticas: la búsqueda y concertación de
coproducciones. Prácticamente no hay proyecto
fílmico que no rebase fronteras; el espíritu
explorador que generan los paseos alpinos ha
provocado que una buena parte de los cineastas
encuentren sus historias afuera de sus idílicos
parajes. Un tercer afluente que da diversidad a su
producción, lo conforman los cineastas migrantes
que encuentran en la Comunidad Helvética una
nueva casa. La singularidad de una industria cuya
decisión central es el idioma en el que ocurrirá el
rodaje es quizá el mejor ejemplo de lo que el cine
europeo puede ser.
Entre el fenómeno de la microproducción y
el contraste de la diversidad, puede pensarse
en el cine suizo en tanto laboratorio. Un espacio
destinado a la prueba, el ensayo y la repetición. Una
mirada prejuiciada encontrará numerosos ejemplos
de una producción muy local, cuyo destino principal
es la televisión y que es pródiga en los cliches:
italianos neuróticos, franceses que comprueban
el sinsentido de la experiencia sentimental y
alemanes de tierna torpeza.
Una vez que se rebasa esa capa, empieza un
sorprendente trabajo autoral, cuyas raíces se basan
en las relevantes carreras de Alain Tanner y Ursula
Meier. Obras cuyos personajes están a la búsqueda,
puestas en escena alternativas y la creación de
estéticas poco convencionales son el otro lado esa
cinematografía.
Dentro de esta selección destacan los
documentales, ninguno fue filmado en Suiza:
son visiones de Cuba, México, el Polo Norte y
los Estados Unidos. Retratos de la soledad y el
desamor, de la crisis material de los objetos al
adelgazamiento de la capa de nieve; al racismo y la
marginación.
Dentro de las diversas actividades con
participación suiza, se llevará a cabo un Foro de
Coproducción que se convertirá en uno de los
espacios más importantes del FICG31.
Esta selección no se hubiera logrado sin el
generoso apoyo de Swiss Films.
Cine
Suizo
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