FICG31 | Catálogo de Películas - page 196

Ya había nacido Sergio, mi hijo mayor, y no tenía
trabajo. Entonces mi madre le habló a un conocido
que era de la familia De Anda y que trabajaba
de jefe de repartos, o sea, era especialista en
conseguir y controlar a los extras de las películas.
De Anda me consiguió chamba en
Ahí viene Martín
Corona
, con Pedro Infante, que fue el debut en
el cine como protagonista de Eulalio González
El
Piporro
.
Me dio unas instrucciones muy chistosas: “Mira,
Alfonso, todo el tiempo preocúpate porque no te
vea la cámara”. “¿Qué?” “Como lo oyes, si la cámara
no te ve, te puedo dar boleta de extra cuando
salgas de soldado y al día siguiente si sales de
indio, etcétera, de otro modo, si ya te vio la cámara
de soldado, ya sólo te puedo dar llamado cuando
haya soldados en la escena. Me entiendes?”. Y tuve
llamado “del diario” y todo el tiempo me anduve
escurriendo por los rincones del set para evitar a
la cámara.
Soy productor y como productor lo primero que
pienso es lo siguiente: tengo que escoger el tema,
la idea. El tema debe ser para mí una película que
sea local y universal. Local: A mí me interesa hacer
cine mexicano por encima de todo y me interesa
preferentemente, y claro que hay excepciones,
si algún día me llaman para hacer otra cosa y me
gusta, lo hago, pero si voy a hacer una película,
prefiero que tenga un tema local mexicano, es
decir, lo mexicano gusta mucho en el mundo y le va
a dar al proyecto una textura especial.
También puede ser local de cualquier lado del
mundo, puede ser una película americana que
sea una película local americana, que haya una
identificación real. Eso es lo primero. El segundo
punto: Debe ser un tema universal, es decir, que
pueda ser entendido y comprendido por cualquier
cultura y en cualquier tiempo. Doy el ejemplo de
Como agua para Chocolate
: es local porque sucede
en México, en una familia mexicana, en la frontera,
en la época de la revolución mexicana; todos estos
son temas que son conocidos en el mundo.
Siempre pensando en el mundo. Para mí, hacer
una película local que se vaya a exhibir nada más en
México, ante mis amigos, no tiene sentido, pues es
un esfuerzo tremendo y no vale la pena. El cine es
masivo, es global y hay que hacer películas para el
mundo. Entonces,
Como agua para chocolate
, por
ejemplo, es local y eso le da la textura. Lo universal
es el tema: Una madre abusiva y una hija rebelde.
No hay nada más universal que eso. Pasa en todas
las culturas y en todos los tiempos.
Empecé
en el cine
como extra
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