Mayahuel
Internacional
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Peter Fonda

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Son los años finales de una década prodigiosa: los 60. Varios síntomas indican que el sueño americano se desvanecía, que la ingenuidad contestataria debía transformarse, convertirse en una ruptura. La sociedad se enfrenta ante los grandes temas: la guerra de Vietnam, la discriminación racial, la depredación capitalista, la sexualidad, la música y las drogas. Aquí y allá surgen distintas expresiones de lo que se bautiza como la contracultura. Frente al sacrificio militarista, los universitarios se arrojan a la experimentación vital. No es casual que Jimmy Hendrix pregunte, en su primer disco, Are you experienced?

Easy rider, bautizada en México como Busco mi destino, puede ser considerada como una síntesis de lo que se vive a lo largo de ese periodo; es una película seminal, en su momento es una pieza clave en el renacimiento del road movie, es una modernización a esa leyenda americana que es el western y, sobre todo, es un retrato de lo que implica la experiencia: el viaje que reúne los planos físicos y mentales.

En el México del Presidente Gustavo Díaz Ordaz es inaceptable que dos norteamericanos (el Capitán América, Peter Fonda, y Billy, Dennis Hopper) compren droga en Tijuana, desde ese momento enfrenta diversos problemas para ser exhibida comercialmente. Ante la censura, esa road movie, encuentra su lugar en los cine-clubs universitarios al lado de la Nueva Ola Francesa, del cine independiente mexicano y de la nueva generación de cineastas del socialismo real. A partir de 1970 Easy rider llena los cine clubs función tras función, puede decirse que es la Roma de esa década.

En su reseña Roger Ebert recuerda que tuvo un impacto similar en los Estados Unidos, es una pieza clave en la programación de los cines alternativos, ahí germina su status de film de culto y curiosamente su éxito económico. Mucho se ha escrito del fiero contraste que ofrece el 68 ante el 69, en uno se palpa el coraje de la utopía, en el otro se respira el desencanto de la derrota. Algo se ha dicho del crimen donde muere Sharon Tate, cometido por el clan de Charles Manson, como el fin del sueño hippie. Por un camino diferente, Easy rider tiene el ácido sabor del pesimismo. En 1969 son más intensas las sombras, el sueño se convierte en pesadilla, es un mal viaje.

Hace 50 años Dennis Hopper y Peter Fonda crean una película que, a pesar de la censura, la incomprensión y la intolerancia posee el aliento de libertad. Así es como nacen los clásicos. Bienvenido Capitán América.