Homenaje postumo
Marceline Loridan
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Una anciana indomable”, se decía de ella en Francia. Incluso a sus 90 años era radical y empáticamente inadaptada.

Tan solo tenía quince años cuando ella y su padre, un polaco judío de Lódź que se había afincado en Francia, fueron deportados en 1944. Ella a Birkenau y su padre a Auschwitz. Ella sobrevivió, él no. Cuando se enteró de su muerte, dejó de crecer.

Setenta años después, el shock de los ataques terroristas en Francia la hicieron tomar una decisión radical: Con 85 años, respondió al último signo de vida de su padre, una pequeña nota que le fue dada secretamente en el campo de concentración. Su carta-ficción (Et tu n’es pas revenue, 2015), una visión de Marceline acerca de las controversias políticas del siglo XX, y una confesión de vida crítica e íntima, es el relato sin sentimentalismo de una sobreviviente del Holocausto quien se convirtió en una de las directoras de cine menos complaciente en tema de política.

En 1961, apareció por vez primera en la pantalla, como protagonista en el hito cinematográfico de Jean Rouch y Edgar Morin Chronicle of a Summer, la cual dio origen al cinema verité. Poco después de esta iniciación en una manera completamente nueva de hacer cine, se procuró una cámara y filmó su primer película en las calles de Algeria (Algérie, anné zero, 1962), y ya comprometida con sus temáticas: revolución y emancipación.

Sólo en su propia exposición política parece haber encontrado una justificación válida a su existencia como sobreviviente.

Algunos años después, acompañó al danés revolucionario del film, Joris Ivens, su segundo esposo, con la cámara al frente en Vietnam (La 17e parallèle, 1968), a la lucha por la independencia en Indochina (Le peuple et ses fusils, 1969) y a la secuela de la Revolución cultural China (Comment Yukong déplaça les montagnes, 1972-75). Diez años después completamente desilusionada por la política china, rodaron su última película juntos: Une Histoire de vent (1988).

Después de la muerte de Ivens en 1989, Marceline comenzó a trabajar en su filme autobiográfico (The Birch-Tree Meadow, 2003) -el primer filme de ficción nunca antes rodado con un permiso en la locación de Auschwitz-Birkenau. Específicamente lo dedicó a las mujeres sobrevivientes de los campos de concentración.

Unos meses antes de su muerte, publicó su tercer libro: L’amour aprés, dedicado al cuerpo femenino, al amor y la sexualidad después de su experiencia en el holocausto. Lo llamó “ Un manifiesto femenino, una oda a la vida”. Sin duda una afirmación contundente a la vida- a los 90.

Cordelia Dvorák
directora de marceline.
a woman. a century (2018)