Producir es transformar un sueño individual en uno colectivo: Larraín

  • El productor ganador del Oscar platicó sobre las diferencias entre producir con grandes o pequeños presupuestos
  • No dejarse llevar a la zona de confort es una herramienta para que el productor consiga concretar un proyecto

El papel de los productores y las oportunidades que surgen al llevar la producción cinematográfica a un nivel internacional fueron algunos de los puntos destacados por Juan de Dios Larraín, productor chileno con más de 20 títulos a su nombre, en la master class que impartió en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG34), donde fue acompañado por Eduardo Guillot, escritor y periodista.
“Cuando se te da muy fácil hacer algo, resulta en mala calidad”, dijo Larraín, hablando sobre las cuestiones presupuestales de los proyectos cinematográficos. El chileno explicó que para él es más gratificante el resultado de una película con un bajo presupuesto en comparación con un proyecto con altos recursos económicos. Las dificultades que una película puede tener al ser ejecutada con poco, llevan a mucho.

Producir es transformar un sueno individual en uno colectivo El productor ganador del Oscar considera que “la experiencia es el enemigo de la innovación”, pues la experiencia te puede llevar a una zona de confort y de flojera, “hay que desafiar a la experiencia”.
En cuestión de que significan los fracasos para un productor con una trayectoria como la suya, Larraín comentó que “los fracasos te enseñan a hacer cosas que no sabes hacer”, y que es importante ponerte en situaciones que no siempre se dominan para poder aprender de ellas.
Su rol como productor, definió, es poder construir sueños individuales, es decir los de los creadores, y volverlos sueños colectivos, que sean el esfuerzo de un equipo completo. “Esto es una implicación generosa por ambos lados”, dijo Larraín.