Invisible: cuando la soledad se hace rutina

Ely (Mora Arenillas) tiene 17 años y todos los días al llegar a casa se quita el abrigo, corrobora que su madre está dormida, le apaga el televisor, come algo y se duerme viendo cualquier cosa. Una y otra vez el director Pablo Giorgelli nos muestra esta secuencia porque no hay invisibilidad más grande que serlo en la propia casa.
Este conflicto de Ely pronto se acrecienta debido al embarazo inesperado producto de las relaciones con uno de los socios dueños de la veterinaria donde labora como asistente.  Ella no desea tenerlo, pero es invisible dentro de un sistema social que tampoco es efectivo para contenerla.

Así, el filme de Giorgelli recae en la excelente interpretación de Arenillas para contar una historia cada vez más común en la sociedad actual: jóvenes que deben sostener su hogar debido a la ausencia física o emocional de sus progenitores. La madre de Ely está en su casa cada día, pero es como la compañía que brinda un televisor encendido.
El embarazo adolescente y el deseo de Ely de interrumpirlo son consecuencia del abandono social y emocional en el que se encuentra, por lo que si bien la película  Invisible llega a las pantallas enmarcada en la reflexión en torno al aborto y la necesidad o no de despenalizarlo, esta propone un marco de discusión aun más grande a que si como espectador estoy de acuerdo o no con lo que desea hacer esta chica.
Filme pausado y bien logrado sobre la tragedia rutinaria de una joven que afirma ya no poder más con una sociedad que la tiene descompuesta como ser humano.

Katia Barrientos
Marzo 2018

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