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Vuelve al Cabaret
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“Mirada inflamada, boca de incendio, todo se alza en Ninón (…) como otras tantas flechas disparadas ella es un oblicuo desafío a la moral burguesa, a la cristiana.”

No hay un estudio que permita establecer cuáles son los géneros fílmicos mexicanos; en la Wikipedia mencionan sólo dos: el de luchadores y el de rumberas. Una definición limitante, que elimina a un grupo de trabajos que entran en la definición de la Real Academia Española que dice: “en las artes… cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido”, de esta manera tendríamos también al cine de la revolución, al de la nostalgia porfirista, al melodrama…
En el cine mexicano, los géneros más populares tienen varios nexos: 1) un género norteamericano es su referencia, 2) en la versión mexicana se combina con otros géneros de tal manera ocurre un híbrido y 3) los actores de cada género son muy específicos; frente al sistema de estrellas norteamericano donde el actor podía incursionar en personajes alejados de su trayectoria, por ejemplo Humphrey Bogart en La condesa descalza.

A lo largo de los años 30 la música se convierte en uno de los ganchos con los cuales se atrapa el interés del público, el visionario Juan Orol es el primero en pensar que la presencia de una bailarina cubana (Maria Antonieta Pons) y la música caribeña en el contexto de un melodrama funcionarían en la taquilla mexicana; si bien Siboney (1938) sólo dura una semana en el Politeama, la actriz le merece a Emilio García Riera estas líneas: “la primera de sus musas caribeñas, o sea, una rumbera movediza y exuberante”. El género florece con el desarrollo de la escena nocturna de la Ciudad de México y a partir de 1946, con la llegada de Ninón Sevilla cuyo primer trabajo es Carita del cielo, ocurre la madurez del género. Es un honor auspiciar la restauración de Carita de cielo, realizada por Peter Conheim.

Las rumberas que más destacan son Maria Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla, Rosa Carmina. En su momento Francois Truffaut escribe “mirada inflamada, boca de incendio, todo se alza en Ninón (la frente, las pestañas, la nariz, el labio superior, la garganta, el tono)… como otras tantas flechas disparadas ella es un oblicuo desafío a la moral burguesa, a la cristiana”.
La Cineteca FICG de la Universidad de Guadalajara emprende su vocación de archivo fílmico y agradece el apoyo de la Cineteca Nacional, Filmoteca de la UNAM, Permanencia Voluntaria Archivo Cinematográfico, Televisa, Olympusat y AMCO.

Gerardo Salcedo Romero
DIRECTOR DE PROGRAMACIÓN

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