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Tierra firme La posibilidad de una familia

 Anchor and hope, Carlos Marques-Marcet, España, 2017

En la nueva película del catalán Carlos Marques-Marcet (antes 10.000 kilómetros) una tristísima Eva (Oona Choplin) da sepultura a su gato en el patio de la casa de su madre Germaine (Geraldine Chaplin) junto a su novia Kat (Natalia Tena) con quien comparte plácidamente su vida en un bote, pero no el deseo de tener un hijo.

Anchor and Hope: cuando es preciso anclar una esperanza

 Anchor and Hope (Tierra firme, 2017) del español Carlos Marqués-Marcet narra la historia de la pareja conformada por Eva (Oona Chaplin) y Kat (Natalia Tena), ambas viven en un bote en los canales de Londres de forma despreocupada hasta que la muerte de su gato revive en Eva el deseo de ser madre.

La contundencia del concreto

Tierra firme (2017) de Carlos Marqués-Marcet

Si en 10,000 km (2014) del cineasta Carlos Marqués-Marcet, la distancia entre los personajes operaba como un tercero en discordia entre una pareja, en su más reciente cinta, Tierra firme, vuelve sobre las relaciones amorosas a propósito de la dinámica que el espacio carga sobre las personas. Eva y Kat son una pareja gay cuya vida se ha establecido en un bote en las orillas de un canal en Londres. Su estilo de vida poco usual se contrapone, sin embargo, a la caracterización de la pareja, que no escapa de la generalización: mientras Eva representa a la inocencia, Kat pareciera cumplir el estereotipo de tomboy. La armonía del conjunto se ve interrumpida con la llegada de Roger, amigo de Kat, el deseo de Eva por tener un bebé y la idea de poder unir fuerzas para inseminarse y conformar una familia feliz.

Un arroyo insatisfecho

Como si fuera una extensión de su vida, el canal que atraviesan Kat y Eva en su pintoresco barco londinense parece cambiar conforme su romance muta. En un inicio, su felicidad es prototípica: risas, caminatas y miradas, al parecer, sinceras e inquebrantables. Pero al igual que se cierran las compuertas del arroyo, el amor entre ellas se interna en una espiral que halla su punto frágil en la fórmula que el barcelonés Carlos Marqués-Marcet hace florecer en Tierra firme (2017): dos mujeres enamoradas que desean tener un hijo.

Convenciones de la familia no-tradicional

Un bote deambula por los pintorescos canales de Londres. En él, Eva y Kat coexisten en una relación que fluye con la calma del mismo vaivén de las aguas británicas, pero la muerte de su gato y la aparición de una excéntrica figura masculina llega a recontextualizar la naturaleza de su vínculo.