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Bruma, critica cinematográfica por Karly Gaitán Morales

Bruma, segundo largometraje de ficción de Max Zunino, nos convoca a entrar en las vidas íntimas de cuatro personajes; y estas pequeñas vidas y situaciones irónicamente están acompañadas de un background de ciudades cosmopolitas como México y Berlín. El filme ha sido ubicado por su propio autor en el género de cine experimental de improvisación por la forma como fue construido el proyecto, la filmación y creación de la historia, pero puede además identificarse con un cine de autor de tipo intimista, como sus primerísimos planos, diálogos, el sonido, intimidades e hilaridad del guion lo demuestran.

Tschik, critica cinematográfica por Rafael Guilhem

Tschick (Fatih Akin, 2016)
Por Rafael Guilhem

Cada generación modula el mundo en formas particulares. En principio, la niñez siempre se confronta con la adultez -cual sombra tratando de escapar a la gravedad del cuerpo-, a partir de crear relatos, narraciones y entendimientos que le permitan trascender la vida en su abrumadora literalidad.
Esta reinvención de lo real, aparece en el filme de Fatih Akin mediante los pequeños y masculinizados Maik y Tschick, que ya con catorce años han sufrido suficientes decepciones –tanto familiares como amorosas-, lo que los lleva a robar un pequeño automóvil azul y emprender una odisea escapatoria de inesperadas consecuencias.

Bruma, critica cinematográfica por Carlos Armena

Hace ya tres años que apareció el primer largometraje de Max Zunino Los bañistas. Una película de ficción narrada de manera clásica. La historia se desarrolla linealmente y sigue una ruta narratológica convencional: curva dramática, momentos de tensión y desenlace. Quizá por esa razón, ahora llama la atención que en el nuevo largometraje de Zunino, Bruma, el estilo haya tomado un giro tan drástico.

Tschik, critica cinematográfica por Hammurabi Hernández

Conocido por abordar en su filmografía los conflictos culturales de la Europa Oriental, sorprende que el director turco-alemán Fatih Atkin haya decidido para su último largometraje la adaptación de una novela para jóvenes adultos, una de título Why We Took the Car, del alemán Wolfgang Herrndorf. Parece una decisión sospechosa, pero en Tschick se observa con plenitud la insolencia y el espíritu indómito que lo caracteriza. Atkin traza un filme explosivo e irracional, guiado por el dolor de un adolescente llamado Maik, que se siente invisible y a quien le resulta imposible entender el rechazo de una chica y el abandono emocional de sus padres.

Tschik, critica cinematográfica por Davo Valdés de la Campa

Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2017
Talents Press
Tschik
Davo Valdés de la Campa

Tschik, la más reciente película del director turco-alemán, Faith Akin, entremezcla dos géneros incónicos de la cinematografía y la literatura para contar la historia de dos chicos outsiders que “toman prestado” un viejo coche de la época soviética y recorren la periferia de Alemania, lejos del Berlín que habitan, lejos de la presencia de los adultos y las figuras de autoridad, lejos del resto de los otros chicos que los han marginado por ser diferentes. Se trata por un lado de una road movie, pero en la campiña germana y también nos encontramos ante una historia de crecimiento o de aprendizaje, vinculada a la tradición de novelas norteamericanas como Huckleberry Finn. Elemento que se arrastra desde la novela homonima de Wolfgang Herndorf, de la cual surge esta adaptación.