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Cuba inconsolable

Las primeras imágenes de Memorias del subdesarrollo, del realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea, evocan el fervor de la Cuba prerrevolucionaria: decenas de hombres y mujeres negros bailan bajo el ardor de una hoguera y el frío de la noche. Adaptación de la novela de título homónimo del escritor cubano Edmundo Desnoes, la película muestra los contrastes de una época política marcada por la incertidumbre. En sus personajes encontramos la tensión propiciada por la prepotencia de la clase acomodada y el ímpetu de los revolucionarios.

Con fastidio escuchamos de Sergio, el protagonista, que el subdesarrollo se observa en la ignorancia de su población, en su incapacidad para asumir históricamente sus necesidades. Pero en el montaje Gutiérrez Alea evoca las consecuencias del hambre, de la enfermedad, de la imposición que padeció la sociedad cubana por su clase política. Es un contraste que sólo puede derivar en absurdo, en la confusión en la que termina el personaje.

El filme encuentra momentos líricos en el manera en que alterna imágenes documentales con los pensamientos de Sergio. Como vive en lo alto de un edificio, puede observar desde un telescopio la vida de La Habana, las transformaciones de la urbe, el paso de los militares por sus calles. Es un punto de vista que pone énfasis en su arrogancia, en la distancia que asume frente a los acontecimientos. Resalta además el empleo de un montaje que recuerda al estilo de Jean-Luc Godard, que pone a transitar la cámara por las calles de las ciudad y que emplea sobresaltos, repeticiones, discursos fragmentados y otros trucos para establecer un vínculo entre el conflicto del personaje y la revuelta social por la que pasa el país.

Comparte también de este realizador su perspectiva sobre las mujeres y el cine. Sergio adula a una joven llamada Elena, de quien aprecia su belleza pero que ve en ella los síntomas del subdesarrollo. Es una relación que evoca los procesos de colonización del país cuando ella lo acusa de aprovecharse, de arrebatarle su inocencia. Pero la película culmina en la absolución de Sergio mientras los revolucionarios toman las calles de La Habana, dejando la impronta de un país inconsolable.

Hammurabi Hernández
@donhammurabi

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