Menu

La imposibilidad de hacer del idioma un sueño

Por Rafael Guilhem

Como toda cinematografía que aspira a consolidarse como nacional, la mexicana ha construido,- a partir del agrupamiento y conquista de ciertos tópicos y códigos-, formas de representación que mitifican sus raíces, o bien, las desprecian según las necesidades políticas, sociales y culturales de momentos determinados.

Este escenario, se vuelve central para aproximarse al cuarto largometraje de Ernesto Contreras Sueño en otro idioma, donde se plantea el intento un tanto obsesivo de Martin, un lingüista de dudosa ética, por preservar el Zikril, “la lengua de todos los seres de la jungla” que ya sólo es hablada por Don Isauro Y Don Evaristo, dos ancianos peleados por secretos desencuentros de sus vidas pasadas.

Lo que hace Contreras, es centrarse en la (in)comunicación, la identidad y el amor, desatendiendo la ineludible pregunta por su posición frente a la otredad. A ello corresponde la contradicción interna de la película, donde Contreras glorifica la necesidad de conservar y valorar nuestras raíces, mientras se atiene a una mirada museística que desestima las corporalidades, afectos y deseos de quienes retrata.

Sueño en otro idioma, parece desajustarse al cuestionamiento por los modos de representación asumidos históricamente que ya se han hecho cineastas como John Torres y Raya Martin en Filipinas, Pablo Larraín y Niles Atallah en Chile, Matías Meyer y Pablo Escoto en México, así como Lisandro Alonso y Lucrecia Martel en Argentina, quien reelabora las tensiones entre los sujetos de diferentes campos sociales.

Lo fundamental, sería encontrar los límites que existen ante la alteridad; no por impedir un acercamiento, pero sí para cuestionar las condiciones de este encuentro y evidenciar en última instancia, que tanto lo histórico como lo nacional, es una invención parecida al cine.

 

Facebook Twitter Google+ Pinterest