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Sara García, actriz de carácter

En 1942, a propósito del estreno de La abuelita, de Raphael J. Sevilla, se decía ya de Sara García (Orizaba, Veracruz, 8 de septiembre de 1895-México DF, 21 de noviembre de 1980) que encarnaba la imagen de la madrecita o abuelita que todo mexicano merecía, una mujer venerable con voluntad combativa para señalar con índice de fuego las disolventes costumbres de las 'chicas modernas'.
Un cronista de Cinema Reporter apuntó ese año algo que ni en su momento ni después nadie se atrevió a contradecir: "Sara García es, óigase bien, la mejor artista de carácter del cine mundial".
Estas frases revelan algo sobre la importancia y significación que la intérprete de muchos papeles de madre y abuela llegó a tener como emblema y figura en cine, teatro, radio y televisión durante poco menos de 50 años, y esto sólo si consideramos la etapa que va de 1933 (fecha de su debut en el cine con sonido) a 1980.
Si la mayoría de las más de 150 películas en que doña Sara intervino pueden calificarse como ejemplos de un cine conservador y melodramático (o melodramático en tanto conservador) habrá que reconocerse que no fueron pocos los casos en que la actriz dio relieve a personajes cuya excentricidad o locuacidad sirvieron de medio para hacer la sátira de una sociedad que estaba viviendo un complejo tránsito de lo rural a lo urbano y de lo tradicional hacia lo que se conoce como "modernidad".
Ese propósito satírico se dio en los terrenos de la comedia, género donde la intérprete sale mejor librada haciendo papeles de suegra, tía, madrina, nana, anciana viuda o sola; casera, solterona, cocinera, sirvienta, monja y, excepcionalmente, marimacho, o en combinaciones de dos o hasta tres de esos papeles en una misma trama.
La fama y popularidad de Sara García se fincaron en sus múltiples intervenciones como abuela, madre auténtica y madre adoptiva, es decir, en la representación de arquetipos y estereotipos de toda una gama de mujeres, cuya existencia cobraba pleno sentido en función de un determinado rol familiar previa y plenamente aceptado por ella y, por lo tanto, pocas veces subvertido. Gracias al cine, que entre 1920 y 1970 fue el espectáculo y medio masivo por excelencia, Sara García fue una de las figuras más integradas y reconocidas del imaginario popular.

El lunes 24 de marzo a las 13:30 horas, en Expo Guadalajara se presentará el libro Las películas de
Sara García escrito por Emilio García Riera y Eduardo de la Vega.