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In Memoriam

in Memoriam, puntos
de vista que transforman

 

michel brault


En 1963 Pierre Perrault, Marcel Carrière y Michel Brault acuden a la microscópica comunidad que vive en​​
Île-aux-Coudres, al norte de Québec, y se enteran de que antes sus habitantes practicaban la pesca de belugas, pero ese oficio ha desaparecido y los cineastas animan a los pobladores a retomar la práctica. Lo registran con un equipo mínimo y una nueva forma de rodaje. El documental que captura el renacimiento del oficio se llama Pour la suite du monde.
Michel Brault se encarga de la fotografía. En algunos trabajos previos su método implicaba romper con los rígidos corsés que la filmación documental había canonizado. Hoy en día, sus aportaciones pueden parecer sencillas, pero en aquella década, en los míticos sesenta, fueron determinantes. Se puede afirmar que modificó de una manera radical la forma de entender a la filmación y, por lo tanto, al cine. Lo primero que hizo fue quitar la cámara del tripié para colocarla en su hombro, el segundo elemento fue aún más definitivo: filmar el hecho en directo y permitir que la cámara y el suceso trascurrieran libremente.
De esas pequeñas decisiones surge el cine directo como escuela, muchos de los cineastas de la Nueva Ola Francesa se apropian de ese método en sus rodajes. Jean Eustache (La Maman et la putain) señala que es una decisión a la vez estética y política.
Jean Rouch escribió: “debe decirse que todo lo que hemos hecho en Francia en el terreno del cinéma vérité viene de la onf (la productora de Pour la suite du monde). Fue Brault quien aportó una nueva técnica de rodaje, que nosotros no conocíamos y que después todos copiamos”. Michel Brault es sencillamente uno de los padres fundadores del cine contemporáneo.

Daniel Díaz Torres


Su carrera comienza en 1971 cuando se incorpora al Noticiero Cinematográfico del icaic, dirigido por Santiago Álvarez. Entre 1975 y 1982 logra filmar seis documentales. A partir de 1985 entra al terreno de las películas de ficción. Su experiencia en el documental le permite tener un buen ojo para los detalles y los contrastes sociales. En 1991 filma la película que sella su obra de manera definitiva: Alicia en el pueblo de Maravillas.
La descripción radical de la situación que viven los cubanos a la caída de los países comunistas sacude a la burocracia. La película es retirada a los pocos días de su estreno y distintas esferas del gobierno discuten sobre la pertinencia del icaic. En La película de Ana, su último trabajo, regresa a la comedía como instrumento para jugar con los roles de género y satirizar la visión que el extranjero tiene de la sociedad habanera.