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Internacional

Fatih Akin

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Fue Gegen die wand (Contra la pared, 2003) la primer película que ví de Fatih Akin, sus dos personajes centrales tan llenos de demonios, tan incapaces de la redención, tan capaces de mostrar la dureza de la vida a través de las heridas corporales me sorprendieron. Frente al relato del inmigrante que busca superarse o que enfrenta a la xenofobia, Cahit y Sibel eran la raíz desterrada, la cicatriz encarnada de una condición existencial. Parias absolutos: turcos en Alemania. La cantidad de reconocimientos que obtuvo la película muestra que fuimos muchos quienes vimos a un director capaz de crear a dos seres entrañables. Mencionaré al Oso de oro de la Berlinale, al Premio del Público del Cine Europeo, al Mejor Director del Cine Alemán y al Goya a la mejor Película Europea.

Fatih Akin en la creación de su personaje femenino, había encontrado que “hay una cierta presión, un cierto dogmatismo, que las mujeres de origen turco enfrentan más aquí que en Turquía”; el matiz es importante, porque permite una mirada diferente, una mirada alemana y, a su vez, una mirada turca. El resultado es una cierta esquizofrenia.

Previo a Gegen die wand, Fatih Akin había realizado 4 largometrajes, el documental (Denk ich an Deutschland), una comedia romántica (I’m Juli), un thriller (Kurz and schmerzlos) y un relato de inmigrantes italianos en Alemania (Solino). Contra la pared le permitió acercarse a Turquía de una manera diferente, en su siguiente trabajo (Crossing the Bridge: the Sound of Istanbul) rescata a los músicos de esa ciudad; A la orilla del cielo (Auf der anderen seite) es, a decir de Carlos Bonfil, un “estupendo drama de la incomunicación”; en Soul kitchen ofrece un retrato menos oscuro y tenemos un homenaje a los poderes de la buena cocina. En The Cut recrea la terrible masacre de armenios que ocurrió en 1915 y finalmente en Tschick regresa al tema de la amistad entre dos personas que a pesar de las heridas, aprenden que lo que los separa no es el color de la piel, ni el origen étnico.

El cineasta ha participado en múltiples filmes colectivos: Visions of Europe, Nueva York te amo y Deutschland 09. A sus 47 años de edad es un autor que busca siempre el encuentro con el público, sus tomas pueden parecer sencillas, sin embargo en cada escena podemos encontrar la calma del entorno y la crispación de sus criaturas que deambulan en busca de su propia identidad y de sus esperanzas. En este mundo que se llena de muros, la obra del cineasta nos revela su pronta caducidad.

— Gerardo Salcedo Romero
Director de programación

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