Menu

José Carlos Avellar, razón y corazón de la Crítica Cinematográfica Latinoamericana.

Hace casi exactamente un año asistí al funeral de Jose Carlos Avellar en Rio de Janeiro.  Es normal que uno esté triste en un velorio, en este caso todos estábamos desolados. Claudia Duarte su compañera de 24 años en primer término, pero todos nos sentíamos deudos; nos habíamos quedado sin Avellar, diré huérfanos porque no hay una palabra en el diccionario para esta pérdida.

Jose Carlos Avellar solía definirse a sí mismo como un crítico de cine “los cargos van y vienen, crítico de cine lo seguiré siendo el resto de mi vida”.

Es un orgullo haber sido compañera suya en la FIPRESCI, pero Avellar, en términos profesionales, fue e hizo mucho más que eso. Fue descubridor dicen unos, profeta digo yo, del Cinema Novo y como si vislumbrar el inicio de un movimiento artístico fuera poco también fue hasta el final de sus días consejero, tutor, mentor, promotor, visionario, delegado, programador, colaborador y cómplice en proyectos cinematográficos descabellados, fotógrafo, y siempre escritor.

El Festival Internacional de Cine en Guadalajara lo tuvo como parte del equipo oficial de programación de 2006 a 2010, pero antes y después de eso siempre estuvo disponible como consejero sin puesto para contactar cineastas, convencerlos de asistir, hacer comentarios, “salir de dudas” y tranquilizar a todos. Participó en el Talents Guadalajara desde su concepción en 2008 hasta 2015, durante los cuales 8 afortunados grupos de jóvenes críticos latinoamericanos trabajaron con él y recibieron retroalimentación de sus trabajos en el Talent Press Guadalajara. Lo que hacía único a Jose Carlos Avellar es que no era consejero sólo para instituciones, festivales –la Berlinale entre ellos- y para productoras; lo fue también para cualquiera que acudiera a él. En el cine brasileño no hay un director entre Nelson Pereira Dos Santos y Julia Murat que no tenga algo que agradecerle, y tampoco hay muchos en el cine latinoamericano. Era uno de los pocos críticos que podía hablar con autoridad sobre cualquier etapa de la producción y hasta la proyección de una película.

Los críticos nos quejamos mucho de la desaparición de los periódicos y la reducción de los espacios dedicados al cine. Avellar insistía en buscar alternativas con las nuevas tecnologías que eran para él una diversión inagotable. Mantenía un blog, publicaba libros electrónicos, con secuencias incluidas y los distribuía por internet. Nos mostró que hay alternativas para la crítica cinematográfica. Espero que –todos los que nos beneficiamos con la presencia de Avellar y especialmente los participantes del Talents- usemos la voluntad, la inventiva y la inteligencia para encontrarlas. Eso ayudaría mucho al cine, nos salvaría de la banalización y podría ayudarnos a combatir la tristeza de su ausencia.

Lucy Vírgen
Crítica Cinematográfic

Facebook Twitter Google+ Pinterest