Menu

Cuba inconsolable

Las primeras imágenes de Memorias del subdesarrollo, del realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea, evocan el fervor de la Cuba prerrevolucionaria: decenas de hombres y mujeres negros bailan bajo el ardor de una hoguera y el frío de la noche. Adaptación de la novela de título homónimo del escritor cubano Edmundo Desnoes, la película muestra los contrastes de una época política marcada por la incertidumbre. En sus personajes encontramos la tensión propiciada por la prepotencia de la clase acomodada y el ímpetu de los revolucionarios.

Darle nuevo aliento a un clásico


Hace ya casi cincuenta años que el filme Memorias del subdesarrollo de Tomás Gutiérrez Alea basado en la novela homónima de Edmundo Desnoes, fuera visto por primera vez en pantalla. Desde su aparición hasta el dia de hoy, se trata de una película que ha llamado la atención, tanto por sus grandes méritos estéticos, como por sus comentarios e implicaciones éticas y políticas. Su aceptación y admiración llegó a tal grado, que se convirtió en el primer filme cubano estrenado en los Estados Unidos después de la revolución.

El subdesarrollo de las memorias

Por Rafael Guilhem
Inspirada en la novela homónima de Edmundo Desnoes, Memorias del subdesarrollo -icónica película dirigida por Tomás Gutiérrez Alea en 1968-, aborda el momento en que un joven burgués de nombre Sergio, vive con reservas la experiencia del triunfo revolucionario en Cuba. Mientras su esposa, sus familiares y sus mejores amigos abandonan el país, él se queda expectante ante una situación que desajusta su código de valores, realizando análisis y juicios de las transformaciones que suceden a su alrededor.

Memorias del subdesarrollo y la cámara crítica

Festival Internacional de Cine de Guadalajara
Talents Press Guadalajara

Davo Valdés de la Campa

Walter Benjamin advirtió en su icónico ensayo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, en los albores del cine su poder transformador ya que abolía todos los ritos que caracterizaban al arte burgués y entregaba a las masas un aparato para que ellos se representaran a sí mismos en el proceso de las revoluciones. El cine se oponía al arte de la vanguardia, fascista en su discurso, según Benjamin, mientras que el cine se abría a través del control de la técnica y la alternativa de discutir por ejemplo la forma de vida de los obreros. Un ideal similar se pensó desde la corriente del Cine Imperfecto, a finales de los 60 en América Latina. Algunos cineastas, particularmente Cubanos estaban profundamente preocupados por una serie de problemas derivados del neocolonialismoy la identidad cultural. De esa forma el movimiento rechazaba la perfección comercial del estilo de Hollywood, y al mismo timpo el cine de autor europeo, proponiendo por su parte un cine creado como herramienta para el cambio social y político. Ante la carecencia de recursos la estética pasaba a un papel secundario subordinado a la función social del cine. La meta principal del movimiento era crear unas películas en las que el espectador fuera un participante activo que reflexionara sobre su realidad, es decir, un integrante invisible de la trama de la película. Los espectadores desde un análisis atendían un problema actual dentro de la sociedad que en la época no tenía ninguna solución clara o que aún se encontraba en proceso de definirse, de esa forma, los directores buscaban que los espectadores conocedores del problema buscaran fuera de las salas de cine, convertirse en actores sociales.

Verónica y Anadina: ¿no me compra un mazapán?

Festival Internacional de Cine de Guadalajara
Talents Press Guadalajara
Davo Valdés de la Campa

Una de las máximas del cuento es que se trata de un relato que encierra un relato secreto. Para Ricardo Piglia la estructura del cuento“(...) se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto”. Esto quiere decir que en todo relato coexisten dos hisorias paralelas, una visible y una invisible. Dice Piglia: “Trabajar con dos historias quiere decir trabajar con dos sistemas diferentes de causalidad. Los mismos acontecimientos entran simultáneamente en dos lógicas narrativas antagónicas. Los elementos esenciales del cuento tienen doble función y son usados de manera distinta en cada una de las dos historias. Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción”.  En resúmen lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión. 

El país sin rostro

Bajo la atmósfera brumosa de un bosque observamos un cuerpo desfallecido. Una voz que se escucha en off nos plantea el dilema sobre cómo reaccionar frente a quien nos hace daño. ¿El perdón o sucumbir ante el odio? La cuestión se reitera a lo largo de los diversos testimonios que componen La libertad del diablo, último largometraje documental del realizador mexicano Everardo González, y probablemente uno de sus más sobrecogedores. Pone en el centro cómo la presunta libertad en que actúan cientos de victimarios ha derivado en la impunidad de sus crímenes.

Seguimos siendo de la misma especie

El sexto largometraje documental del mexicano Everardo González La libertad del diablo arranca con una voz en off que nos anuncia “seguimos siendo de la misma especie”. Bajo esta frase es que González y su equipo construyen el documental. Esa es la mirada central de la película: poner al mismo nivel discursivo a víctima y victimario.

La imposibilidad de hacer del idioma un sueño

Por Rafael Guilhem

Como toda cinematografía que aspira a consolidarse como nacional, la mexicana ha construido,- a partir del agrupamiento y conquista de ciertos tópicos y códigos-, formas de representación que mitifican sus raíces, o bien, las desprecian según las necesidades políticas, sociales y culturales de momentos determinados.

Este escenario, se vuelve central para aproximarse al cuarto largometraje de Ernesto Contreras Sueño en otro idioma, donde se plantea el intento un tanto obsesivo de Martin, un lingüista de dudosa ética, por preservar el Zikril, “la lengua de todos los seres de la jungla” que ya sólo es hablada por Don Isauro Y Don Evaristo, dos ancianos peleados por secretos desencuentros de sus vidas pasadas.